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Informe sobre inversión en infraestructura sustentable

Infraestructura sustentable: La fiebre ecológica

Exploración de las tendencias, los participantes y los datos que impulsan un auge de la infraestructura sustentable.

Resumen ejecutivo

Una perfecta tormenta de cambio climático, presiones geopolíticas y desventajas económicas (en el contexto de una pandemia en curso) ha creado un aumento global de los proyectos de infraestructura y una correspondiente inundación en los mercados para financiar estos acuerdos. Hasta hace poco, lo que había sido el dominio de unas pocas iniciativas de mercados emergentes, financiadas por un grupo relativamente insular de bancos de desarrollo multilateral y bancos de inversión enfocados en el financiamiento de proyectos, ahora es la cultura predominante.

El plan de infraestructura enfocado en el clima, de USD 2,3 billones, propuesto por el presidente de EE. UU., Joe Biden; la iniciativa de infraestructura ecológica de USD 22 000 millones de Canadá y el fondo de recuperación postpandemia de la UE, todos requieren grandes inversiones de dólares en proyectos de infraestructura sustentable. Respondiendo al llamado, los asset managers más grandes del mundo, los bancos de inversión y las principales empresas de fondos mutuos están comenzando a considerar la infraestructura como su propia clase de activos.

Con tanta atención enfocada en proyectos de infraestructura ecológica, poca estandarización del modo en que los inversionistas acceden a estos mercados e incluso menos certeza en cuanto al riesgo crediticio y la valoración, habrá una competencia intensa que producirá ganadores y perdedores. En este informe, destacamos algunas de las principales tendencias que impulsan la fiebre ecológica de la infraestructura sustentable, junto con datos críticos que ayudarán a establecer la lista de actores clave, las importantes métricas de monitoreo y las posibles señales de advertencia en el camino que se avecina.

Capítulo Uno

La evolución de la inversión en infraestructura

Hace no mucho tiempo se consideraba que la inversión en infraestructura era una somnolienta zona estancada de barreras de bajo riesgo que producían ingresos frente a la inflación. En un artículo de InvestmentNews del 2015, se describió el panorama de los proyectos de infraestructura a gran escala, de capital intenso, a menudo financiados con fondos públicos, como "inversiones invariables, defensivas e incluso aburridas", que deberían tenerse en cuenta por sus "retornos confiables". Incluso más recientemente, en el 2018, cuando Elon Musk fundó una empresa de servicios de infraestructura y construcción de túneles, la llamó La empresa aburrida. El comentario de Musk tenía un doble sentido intencional cuyo propósito era evocar la función literal de la empresa con un guiño a la sensación de que los túneles no son tan emocionantes como los automóviles eléctricos o los cohetes espaciales.

Sobre la marcha, se presentaron varios proyectos de mercados emergentes y fronterizos que aumentaron el nivel de intriga y de riesgo de inversión en la infraestructura como una clase de activo. El más importante fue la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, un amplio programa de préstamos de infraestructura presentado en el 2013 para construir ferrocarriles, puertos, caminos, represas, oleoductos y centros industriales en varias docenas de países en Asia, Europa y África. El proyecto cautivó rápidamente la imaginación de los inversionistas de todo el mundo con su promesa de no reparar en gastar billones de dólares en estos proyectos durante una década. Sin embargo, las preocupaciones por la falta de transparencia y el riesgo potencial basado en la ubicación han evitado la participación a gran escala de las empresas occidentales.

De bicho raro a chic

Nos adelantamos hasta nuestros días y la infraestructura se ha convertido en la clase de activos preferida. The Economist ha explorado las perspectivas del pujante auge de la infraestructura y algunos de los inversionistas institucionales más grandes del mundo claman por respaldar los más recientes proyectos de parques eólicos o de energía solar a gran escala.

¿Qué sucedió en el último par de años que cambió las cosas?

Mucho. Pero dos importantes factores han sido los mayores catalizadores. El primero es el creciente enfoque global en la sustentabilidad. Con casi todas las grandes economías comprometidas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y el Acuerdo de París, rápidamente quedó claro que el cumplimiento de estos objetivos requeriría una mejora significativa a los medios existentes de generación de energía, el comercio global y la producción industrial. El segundo gran impulsor ha sido que las economías mundiales, incluido EE. UU., la UE, Canadá, Japón y varios otros, han presentado proyectos a gran escala. En la actualidad, los proyectos a escala de cientos de miles de millones de dólares, con sólidas barreras de gobernanza y el halo de la sustentabilidad están sobre la mesa para todos, desde los patrocinadores gubernamentales y los bancos de inversiones mundiales, hasta los fondos comunes de inversión.

Sume los efectos de la pandemia de la COVID-19, que introdujo miles de millones de dólares en estímulos gubernamentales dirigidos a proyectos de infraestructura sustentable. Además, considere el rápido crecimiento de los vehículos eléctricos (EV, por sus siglas en inglés), el interés explosivo de los inversionistas principales en inversiones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés), y un torrente de desastres naturales y fenómenos meteorológicos extremos. El escenario está listo para que la infraestructura sustentable se convierta en el área más fértil de especulación de inversiones desde la primera Revolución Industrial (1760-1840).

Como evidencia de esta tendencia, tenga en cuenta que en el 2020 se anunció un récord de USD 272 000 millones en proyectos de infraestructura sustentable en varias categorías, incluidas la energía eólica, la energía solar, los desechos y varios otros, según los proyectos que Refinitiv rastreó en la aplicación Infrastructure 360. En total, se incluyen 1477 proyectos individuales en todo el mundo, lo que es más de tres veces el número total de proyectos de infraestructura sustentable que se anunciaba hace una década y casi el doble del valor total en dólares. En lo que va de este año, es probable que ese total se supere. En el primer trimestre del 2021, se anunciaron 267 proyectos nuevos con un costo total combinado de USD 80 600 millones.

Capítulo Dos

El aumento de los recursos renovables

Luchando contra molinos de viento

Una gran parte de esos costos totales de proyecto se está consumiendo en una fuerte demanda mundial de energía eólica. De hecho, la competencia por las licencias de energía eólica en alta mar se ha vuelto tan intensa que una historia reciente de Reuters comparó la búsqueda para asegurar los derechos de arrendamiento con las batallas campales que solían librar la industria petrolera y gasífera por el acceso a la tierra. En una subasta reciente para asegurar los derechos de un lecho marino cerca de la costa de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, la empresa de servicios públicos alemana EnBW y el gigante británico de la energía BP pagaron un récord de USD 1380 millones. Ese sitio generará aproximadamente 3,6 gigawatts de potencia, los que serán suficientes para alimentar aproximadamente a un millón de hogares.

Pero es solo una subasta de dos pequeñas parcelas de suelo oceánico en el mar de Irlanda. Los países de todo el mundo han presentado planes para impulsar la energía eólica. EE. UU., por ejemplo, que recientemente superó la marca de 100 gigawatts de su capacidad total de energía eólica en tierra firme y en alta mar, planea generar más de 404 gigawatts de energía eólica para el año 2050. Una nueva iniciativa lanzada por la administración de Biden agregaría otros 30 gigawatts de producción desde granjas eólicas en alta mar durante los próximos 10 años. En la actualidad, Europa tiene aproximadamente 25 gigawatts de capacidad eólica en alta mar y pretende instalar 105 gigawatts de nueva capacidad de energía eólica en tierra firme y en alta mar durante los próximos cinco años. La construcción de granjas eólicas en tierra firme y en alta mar de China casi se triplicó en 2020, llegando a un total de 281,5 gigawatts de energía eólica, y el plan es alcanzar los 400 gigawatts para el año 2030.

La escala y el alcance de estos ambiciosos proyectos impulsan una oleada de interés en el financiamiento de proyectos relacionados con el viento. Según los datos de Infrastructure 360 de Refinitiv, se anunció un total de USD 55 300 millones en nuevos proyectos eólicos para el primer trimestre del 2021, es decir, más del doble de la cantidad anunciada durante el primer trimestre del 2020 (USD 21 900 millones). 

Más allá del viento, la energía solar es el subsector del panorama de infraestructura sustentable que informa la mayor actividad. En el primer trimestre del 2021, se anunció un total de USD 18 000 millones en proyectos de energía solar.

La cifra de USD 18 000 millones es digna de mencionarse por un par de razones. Se redujo cerca de USD 3900 millones con respecto al mismo período del año pasado, pero también es significativo que los proyectos eólicos hayan sobrepasado a la energía solar por un amplio margen en el primer trimestre del 2021. Las dos han estado trabadas en una jugada competencia por la supremacía en el mercado de la energía renovable durante algún tiempo y, al menos por ahora, los proyectos eólicos parecen haber desplazado a los de energía solar. A la fecha, EE. UU. genera aproximadamente 97,7 gigawatts de energía solar, la UE está en los 136,2 gigawatts y China genera 250 gigawatts.

Los proyectos sustentables se llevan una mayor porción del financiamiento de proyectos

Para comprender cuán significativamente el movimiento de la infraestructura sustentable ha alterado el mercado de financiamiento de proyectos, observemos el volumen total de proyectos con un enfoque en la sustentabilidad en comparación con el amplio universo de iniciativas de infraestructura.

Por ejemplo, en el 2020, la cantidad total de todos los proyectos de infraestructura anunciados fue de USD 776 700 millones, con proyectos de infraestructura sustentable que representaban aproximadamente el 35 % de ese total. En el 2011, por el contrario, había USD 1,6 billones en proyectos de infraestructura, de los cuales, los proyectos con enfoque en la sustentabilidad representaban solo un 10 %. 

Profundizando en la evolución del enfoque de los proyectos de infraestructura, los cinco subsectores principales que lanzaron los proyectos más costosos en el 2011 fueron los sistemas de tránsito masivo (USD 165 000 millones), las carreteras (USD 134 000 millones), el gas natural licuado (USD 128 000 millones), el carbón (USD 117 000 millones) y la energía eólica (USD 84 000 millones). En el 2020, la baraja se mezcló para crear los cinco mejores con una perspectiva mucho más sustentable, liderados por la energía solar (USD 103 000 millones), la energía eólica (USD 97 000 millones), los sistemas de tránsito masivo (USD 80 400 millones), las hidroeléctricas (USD 43 000 millones) y el gas (USD 41 000 millones).

Sherry Madera, Chief Industry & Government Affairs Officer en LSEG (London Stock Exchange Group), describió el fenómeno que se desarrolla en los proyectos con respaldo gubernamental de todo el mundo: “La infraestructura ecológica ahora es casi una clase de activo de facto. Si va a construir infraestructura ahora, simplemente tendrá que ser sustentable”, explicó. “Existen muchos estándares diferentes en términos de marcos globales para la sustentabilidad, como los Principios de Ecuador, los Principios de Inversión Ecológica (Green Investment Principles) y los Principios de Blue Dot Network. A medida que los proyectos van más allá del financiamiento bancario de desarrollo multilateral, especialmente en mercados emergentes y fronterizos, y se desarrollan como un enfoque gubernamental post-COVID, la sustentabilidad se está convirtiendo rápidamente en un componente imprescindible para cualquier acuerdo de infraestructura”.

Capítulo Tres

Considere las cifras

Para obtener evidencia de la cultura dominante de los acuerdos de infraestructura sustentable, no busque más allá del anuncio de BlackRock en abril del 2021 que, como el asset manager más grande del mundo, había recaudado USD 4800 millones para un nuevo fondo global a fin de invertir en activos de energía renovable. El movimiento de BlackRock no fue una sorpresa, ya que la empresa había anunciado a principios del 2020 que pondría sus objetivos de ESG en el centro de su estrategia de inversión. El día del anuncio, la empresa experimentó un ingreso récord de fondos de USD 1500 millones de dólares en uno de sus fondos en un solo día. Al anuncio de BlackRock le siguió rápidamente el lanzamiento de un fondo usado para trading (ETF, por sus siglas en inglés) enfocado en la sustentabilidad, el cual recaudó más de USD 600 000 millones en inversiones durante su primera semana.

BlackRock no es el único entre los grandes asset managers que reconocen el valor de las inversiones sustentables en sus estrategias a largo plazo. Según la investigación de Refinitiv Lipper, los fondos enfocados en ESG se desempeñaron mejor que sus pares convencionales en el 2020 y registraron un rendimiento promedio general del 3,31 % en comparación con el 1,19 % de los fondos convencionales. 

Mientras los asset managers ven claramente un camino de crecimiento en el espacio de la infraestructura sustentable, los financistas de proyectos tienen un apetito más voraz en relación con el financiamiento y la toma de riesgos de estas iniciativas. En ese sentido, el 2020 no fue un año excepcional, pero reveló algunas tendencias interesantes que destacan las expectativas a futuro de la inversión en infraestructura sustentable.

En general, el mercado global de financiamiento de proyectos disminuyó en un 7,1 % en el 2020 a USD 329 000 millones, según las tablas anuales de posiciones de Project Finance International. Dentro de ese total, los proyectos financiados por préstamos bajaron un 6,4 % y los financiados por los bonos bajaron un 10,9 %, en gran parte debido a la desaceleración del proceso de cierre de acuerdos que provocó la pandemia de la COVID-19. 

Sin embargo, aunque estos totales bajaron sobre una base de año a año, estaban bastante alineados con las tendencias históricas. Lo que es más importante aún, la proporción de financiamiento de proyectos de energía renovable aumentó en el 2020, a pesar de la pandemia. En resumen, el sector de la energía representó USD 132 700 millones en volúmenes globales de préstamos en el 2020, con el 72 % de ese volumen enfocado en proyectos de energía renovable.

Entre los principales bancos comerciales, Sumitomo Mitsui Banking Corporation y Mitsubishi UFG Financial Group de Japón se adjudicaron las dos posiciones vacantes para el volumen total de financiamiento de acuerdos en el 2020, seguidos por Societe Generale, Santander y Credit Agricole.

Europa representó el mayor volumen de proyectos en el 2020 con USD 61 000 millones en proyectos anunciados sobre infraestructura sustentable, a pesar del viento en contra de la pandemia. Seguido por América con USD58 000 millones en proyectos anunciados, y Asia-Pacífico (menos Asia Central) ocupó el tercer lugar con USD 42 000 millones. Los cinco países que lideran la infraestructura sustentable por costo de proyectos en el 2020 fueron Australia, Estados Unidos, Portugal, China e Italia. 

El despegue de la SPAC

Históricamente, los proyectos de infraestructura a gran escala se han financiado mediante una combinación de préstamos de bancos de inversión comercial y bancos de desarrollo multilateral, y a través de la emisión de bonos. En gran medida, aún sigue siendo el caso. Durante los últimos cinco años, aproximadamente la mitad (49 %) de todos los proyectos de infraestructura sustentable han sido financiados por préstamos sindicados. Otro 9 % está respaldado por préstamos bilaterales y un 8 % ha sido financiado por la emisión de bonos públicos.

A medida que el interés en estos proyectos continúa creciendo entre los asset managers, se están aprovechando nuevos tipos de vehículos de inversión para ampliar el acceso a estos tipos de acuerdos a todos los tipos de inversionistas. El más popular que surgió en los últimos meses es la empresa de adquisición de propósitos especiales (SPAC, por sus siglas en inglés), una empresa fantasma creada por un grupo de inversionistas institucionales con el único propósito de recaudar dinero mediante una oferta pública inicial (IPO, por sus siglas en inglés), para luego utilizar esas ganancias en la adquisición de una empresa o la inversión en una estrategia en particular.

Las SPAC emergieron como una de las tendencias de inversión imperantes del 2020: 256 se volvieron públicas y recaudaron aproximadamente USD 78 000 millones en fondos totales para algunos nombres conocidos, como Virgin Galactic, DraftKings y varios otros. Sin embargo, lo más popular de las SPCA es el espacio de ESG.

De acuerdo con los datos de IFR y Refinitiv, aproximadamente un cuarto de todas las ganancias obtenidas por las SPAC en el 2020 se destinó a fines relacionados con ESG o la transición climática. Entre algunos de los acuerdos más destacables, la lujosa empresa de vehículos eléctricos, Lucid Motors, recaudó UDS 2100 millones, la empresa de reciclaje de baterías de iones de litio, Li-Cycle, recaudó UDS 1700 millones y el fabricante de autobuses eléctricos y baterías, Proterra, recaudó USD 1600 millones. Más recientemente, en el 2021, el productor indio de energía renovable, ReNew Power, se convirtió en el primer cotizante en bolsa internacional importante de una empresa india a través de una SPAC.

Las SPCA han ganado una gran popularidad gracias a un acceso más rápido al capital y una menor exposición a la volatilidad de los mercados que la IPO tradicional, pero también presentan algunos riesgos nuevos. El mayor riesgo es el hecho de que los inversionistas que compran una IPO de SPAC, a menudo, no saben cuál será el objetivo final de la adquisición.

Rod Morrison, Editor de Project Finance International, ha estado siguiendo el crecimiento de las SPAC en el espacio financiero de proyectos y dice que podrían ser un presagio de una posible burbuja que se está formando en el espacio de la infraestructura sustentable.

“Definitivamente, hay cierta incomodidad en el mercado de la infraestructura sustentable en este momento”, explicó. “El hecho de que haya administradores de fondos que recaudan dinero sin informar a los inversionistas en qué van a invertir y, luego, se muevan rápidamente a grandes cargos para perseguir el siguiente gran proyecto, nos demuestra que hay mucho pensamiento creativo dando vueltas en este momento”.

Morrison agrega: “La cantidad de fondos que se recaudan, la disposición de las empresas como BP y EnBW a pagar el máximo de dólares por derechos del lecho marino y el financiamiento de proyectos en tasas de interés del cero por ciento son todas señales de una mentalidad de fiebre del oro que ciertamente creará su cuota justa de oportunidades, pero también un gran riesgo”.

Capítulo Cuatro

Historias de advertencia

Morrison de Project Finance International no es el único que reconoce algunas de las señales de advertencia que acompañan al empuje global hacia una infraestructura sustentable. Patrick Pouyannis, CEO de Total, una de las empresas petroleras y gasíferas más grandes del mundo, recientemente le señaló al Financial Times que “hay una burbuja” en el sector de las energías renovables, con varias empresas actualmente valoradas hasta en 25 veces sus ganancias; un nivel que describió como “simplemente una locura”.

Más allá de las valoraciones altísimas de todo tipo de clases relacionadas con la infraestructura con un enfoque en la sustentabilidad, el riesgo operacional relacionado con los proyectos también es un problema. La historia está llena de ejemplos de grandes apuestas de infraestructura que han salido horriblemente mal.

A nivel mundial, los sobrecostos en proyectos de infraestructura generalmente superan el 25 % y dos tercios de los casos de soborno en el extranjero involucran acuerdos de infraestructura. En el 2008, la autoridad de carreteras de la India firmó un acuerdo con una compañía privada para construir un peaje de caminos de 173 kilómetros y seis pistas que se completó en tres años a un costo de USD 65 000 millones. Después de siete años de sobrecostos y dificultades para adquirir el terreno, la empresa abandonó el proyecto y el camino aún no se completa. 

Los acuerdos de infraestructura sustentable en mercados establecidos no han sido inmunes a estos tipos de desafíos. Cape Wind es un extenso proyecto eólico en alta mar de USD 2600 millones que se estableció para convertirse en el transportador estándar para la pujante industria eólica en alta mar de América. Colapsó después de una batalla de 16 años con la industria pesquera y propietarios muy ricos que no deseaban que los molinos obstruyeran sus vistas al océano. La mayor debilidad del proyecto fue la siguiente: un plan para construir su granja eólica a la vista de algunas de las propiedades más costosas que se encuentran en la costa de Nantucket, Martha's Vineyard y Cape Cod, Massachusetts.

Al final, el proyecto de Cape Wind, que tenía el respaldo de entidades importantes, entre ellas el Departamento de Energía de EE. UU., Mitsubishi UFJ Financial Group, Rabobank Group y Natixis, sucumbió a un callejón sin salida de “no en mi patio trasero”.

“En realidad, no existe ninguna estandarización de los criterios globales en el espacio de inversión de infraestructura sustentable en este momento”, explicó Madera de LSEG. “Es un panorama muy fragmentado de acuerdos individuales, los cuales están sujetos a su propio conjunto único de desafíos, que van desde el riesgo geopolítico, el riesgo de cambio de divisas, la sustentabilidad de la deuda y los riesgos de finalización. En esta etapa del juego, es realmente importante que los inversionistas tengan la mayor cantidad de datos concretos y la inteligencia más confiable posible para guiar sus estrategias”.

Capítulo Cinco

Conclusión: La información es la máxima inversión sustentable

No hay duda de que la inversión en infraestructura sustentable será un accesorio de alto perfil del panorama financiero global para el futuro previsible con más de USD 80 000 millones en proyectos que ya se anunciaron en el primer trimestre del 2021. A medida que los inversionistas de todo tipo buscan estrategias de inversión sustentable, y prácticamente todas las grandes corporaciones del mundo están reescribiendo la misión de su empresa para incluir un enfoque en la sustentabilidad, la suerte está echada respecto de un aumento en los acuerdos comerciales que se produce una vez por generación.

Algunos de estos acuerdos crearán nuevos millonarios y multimillonarios, mientras que otros colapsarán espectacularmente, arrastrando a los inversionistas con ellos. En el medio, habrá incontables oportunidades para ganar y perder, y todas dependerán de la capacidad de distinguir entre el buen riesgo y el mal riesgo.

En un mercado en crecimiento que abarca zonas geográficas, clases de activos e innumerables detalles incrementales específicos del acuerdo, la información precisa será la clave para navegar por los obstáculos y detectar las oportunidades. La información sobre quién respalda un acuerdo, la debida diligencia sobre las otras participaciones que los inversionistas actuales tienen en sus portfolios, los registros previos de directores y contrapartes de los acuerdos, la información sobre los niveles de deuda y préstamo, así como la inteligencia de expertos en asuntos regionales y locales, serán factores fundamentales para valorar estos acuerdos a medida que continúen proliferando rápidamente.

Así como las apuestas inteligentes sobre el acero, los ferrocarriles y los lugares asegurados de petróleo en los libros de historia de Carnegie, Vanderbilt, Rockefeller y Morgan, esta es una oportunidad generacional para liderar la nueva revolución de la infraestructura. A diferencia de los días de los magnates de la edad dorada que podían tomar decisiones basadas en corazonadas, la intuición y la influencia, las fortunas actuales se harán y se perderán sobre la calidad de los datos, la profunda percepción de la industria y los potentes análisis.

Infrastructure 360 de Refinitiv

Refinitiv cuenta con el conjunto más completo de noticias, datos, información y análisis disponible sobre desarrollos globales de infraestructura desde rumores hasta cierres, incluida la estructuración de acuerdos, el financiamiento, la generación de perfiles de riesgo, el cumplimiento regulatorio y perfiles de prestamistas, inversionistas y asesores.

La aplicación Infrastructure 360 (GINFR) en Refinitiv Workspace combina más de 45 años de contenido líder de Project Finance International (PFI), BRI Connect, Refinitiv® Lipper®, MENA Projects, Refinitiv® Deals Intelligence, Refinitiv® DataStream, Loans, Noticias de Reuters y ESG. 

Este informe fue elaborado por el equipo de Infrastructure 360 de Refinitiv: Mike Rautmann, Darrenth Hawken, Andy Hobgen y Robert Levine. Con el apoyo de Sherry Madera, Chief Industry and Government Affairs Officer de LSEG y Rod Morrison de PFI, un experto líder en la industria en financiamiento de proyectos.

  • Mike Rautmann
    Global Head de Emerging and Frontier Markets, Refinitiv
  • Sherry Madera
    Chief Industry & Government Affairs Officer, LSEG (London Stock Exchange Group)
  • Andy Hobgen
    Senior Product Manager, Emerging and Frontier Markets, Refinitiv
  • Darrenth Hawken
    Head de Capital Markets Sales & Strategy, Refinitiv
  • Rod Morrison
    Editor de Project Finance International
  • Robert Levine
    Senior Manager, Global Infrastructure Data Strategy & Management, Refinitiv